* ¿Qué son y dónde están las radiaciones?
Las radiaciones son un tipo de energía que forman parte de la naturaleza. Por ejemplo, gran parte del material del suelo es uranio y las estrellas también emiten radiación, especialmente el sol, y esto se nota de forma acusada cuando viajamos en avión. Además de en el medio ambiente, también se encuentra en aplicaciones artificiales, como la energía nuclear y ciertas aplicaciones médicas (como la radioterapia para tratar el cáncer o los rayos X).
* ¿Cómo las absorbe el cuerpo?
Hay muchos tipos de partículas en las radiaciones, pero las que más abundan son las de tipo gamma, que atraviesan sin dificultad los tejidos e impactan en el ADN de las células, precisamente donde se produce el efecto más importante, ya que puede provocar mutaciones celulares y dar lugar a diversos tipos de cáncer.
La radiación también se puede inhalar. Esta vía tiene un agravante, porque el elemento químico entra en el cuerpo, puede metabolizarse y permanecer durante mucho tiempo descargando radiaciones. El plutonio, por ejemplo, se puede fijar en los huesos y los pulmones, llegando a originar diferentes tumores.
* ¿Qué riesgos suponen para la salud?
La radiación controlada no representa ningún riesgo. De hecho, las radiaciones conviven con nosotros, en hospitales, en industrias, en ciertos gases que se encuentran en el terreno... Sirven para tratar el cáncer (radioterapia) y para diagnosticar muchas enfermedades (a través de radiografías, por ejemplo).
Otra cosa es lo que ha pasado en Japón. Una situación inesperada e impredecible. Las repercusiones dependen de la distancia a la que se encuentre cada persona, su sensibilidad y, por supuesto, de las dosis y los materiales radiactivos emitidos.
* ¿Qué tipo de efectos tiene la radiación en el organismo?
Hay que distinguir en primer lugar entre la exposición puntual a altas dosis (muy por encima de 100 milisieverts), que puede provocar efectos agudos en poco tiempo (como malestar, quemaduras en la piel, caída de pelo, diarreas, náuseas o vómitos), y los daños acumulados, que pueden causar problemas de salud más graves a largo plazo (cáncer fundamentalmente), sobre todo leucemias y cáncer de tiroides. Estos efectos tienen que ver con la capacidad de las radiaciones ionizantes para provocar cambios en la estructura de las células, es decir, para alterar su ADN; algo que no ocurre con las radiaciones no ionizantes (como las de infrarrojos).
* ¿Qué radiación recibimos normalmente?
Como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona recibe unos 3 mSv a lo largo de todo el año, el 80% a través de fuentes naturales de radiación (como ciertos gases que puede haber en el terreno), y el otro 20% a través de procedimientos y pruebas médicas, aunque estas cifras pueden variar en función de la geología del terreno.
En España estamos expuestos a entre 2,4 y 3 milisieverts en todo el año (frente a los 8 a los que se expone la población de Fukushima), una cantidad inocua o tolerable. Como explica el profesor Gallego, por debajo de los 100 milisieverts al año (una cifra equivale a dos o tres escáneres), la mayoría de la gente no sufre ningún síntoma. Los ciudadanos de Fukushima tendrían que estar unas 12 horas expuestos para alcanzar los 100 mSv. Lo que sí es recomendable es realizar controles médicos periódicos, centrados en la prevención de posibles tumores.
A partir de los 100 mSv pueden aparecer algunos daños en la piel, náuseas, vómitos, problemas respiratorios y, si afecta a mujeres embarazadas, puede ocasionarle al futuro bebé algún tipo de retraso en el desarrollo cerebral. A mayores dosis, mayores repercusiones en la salud: destruyen el sistema nervioso central y los glóbulos blancos y rojos, lo que compromete el sistema inmunológico y deja a la víctima vulnerable ante las infecciones.
Si este accidente se agravase hasta el punto de pasar de los 8 mSv a varios miles de milisieverts, se pueden producir casos de Síndrome de Radiación Aguda. Ocurre cuando grandes cantidades de radiactividad entran en el cuerpo en muy poco tiempo. En circunstancias semejantes, la radiactividad afecta a todos los órganos y cualquiera de ellos puede tener un fallo fulminante. Por ejemplo, una única dosis de 5.000 milisieverts mataría aproximadamente a la mitad de las personas expuestas en un mes.
* ¿Quiénes son más vulnerables?
Cuanto más jóvenes, mayor es la sensibilidad a las radiaciones. Su organismo celular se renueva muy rápidamente y si alguna célula se vuelve cancerosa, el tumor se desarrolla con más rapidez.
Te Invitamos a aprender más sobre la radioactividad, ya sea tanto sus ventajas como desventajas y de que manera nos influye en nuestro diario vivir
jueves, 13 de octubre de 2011
DIFERENCIAS ENTRE RADIACTIVIDAD NATURAL Y ARTIFICIAL FRENTE AL EFECTO DE PROXIMIDAD
Algunos "científicos" incluso aquellos de nivel universitario, confunden constantemente las nociones relativas a las dos radiactividades: la natural y la artificial. La palabra natural significa: "que pertenece a la naturaleza, que sale directamente de la naturaleza, que no es debida al trabajo del hombre, que no es alterado, modificado, falsificado por el hombre" (Larousse).
La radiactividad es pues aquella que pertenece a la naturaleza, que es producida por la naturaleza, que no ha sido ni alterada, ni modificada, ni falsificada por el hombre.
La radiactividad natural no es peligrosa para el hombre que coexiste con ella desde hace milenios. La radiactividad natural, de la que forman parte los rayos cósmicos, no es suficientemente ionizante para ser nociva a la vida pues no sobrepasa el potencial de restauración del organismo. Un hombre que pasea por una Naturaleza respetada por los científicos y los tecnócratas no tiene nada que temer; una persona NO puede volverse más radiactiva de lo que es por el hecho de la influencia de la radiactividad natural. Por consiguiente NADIE corre el riesgo de contaminarse en una naturaleza virgen. Se pueden permanecer horas, días, meses, años sobre rocas graníticas: no estaremos nunca irradiados de forma nociva debido a ésta estancia. También se puede ir en avión sin temer el efecto de los rayos cósmicos. En éste tema el lobby nuclear hace comparaciones grotescas cuando pretende que el efecto de los rayos cósmicos es de la misma familia que los efectos de las industrias nucleares.
La naturaleza nos da rayos cósmicos y algunos átomos radiactivos dispersados e inofensivos. Nuestro cuerpo contiene en sí mismo una cantidad estrictamente limitada de potasio débilmente radiactivo (K 40) que cataliza reacciones de naturaleza química y biológica indispensables.
Los átomos radiactivos que nos da la naturaleza son inofensivos para el hombre a condición de que los tecnócratas no comiencen a manipular la radiactividad natural, a deslocalizar los átomos radiactivos naturales y a concentrarlos artificialmente en grandes complejos industriales nucleares. En semejante caso estos tecnócratas falsifican, alteran y modifican el carácter natural de la radiactividad del medio y de los suelos y producen radiactividad artificial, puesto que está concentrada artificialmente.
Manipulación de las masas. De ésta forma se ve a millones de personas manipuladas vía los grandes medios de comunicación y la televisión puesto que se les afirma por ejemplo que el metal uranio 238 es natural...Es evidente que nunca se encuentra en la naturaleza pepitas de uranio metálico como se encuentran pepitas de oro.
Para llegar a produce uranio 238 metálico hay que practicar numerosas manipulaciones industriales sobre centenares, véase millares de toneladas de tierra y de minerales uraníferos. La tierra y éstos minerales contienen átomos de uranio 238 evidentemente: pero están dispersos en la masa del globo terrestre y por lo tanto son inofensivos por el hecho de ésta dispersión por una parte y por la pantalla de la masa de tierra que los rodea por otra parte.
Pero...alguien con poder financiero o político, puede dar la orden de extraer átomos bien específicos dispersados naturalmente en los suelos y proceder a operaciones industriales que
tienen como objetivo reagrupar átomos particulares como los del uranio 238, rompiendo deliberadamente las leyes naturales de dispersión a las cuales éstos átomos están sometidos.
Así centenares, véase millares de toneladas de mineral serán extraídas de las profundidades de la tierra y después manipuladas industrialmente por los tecnócratas.
Después el producto final será presentado al gran público vía tv y los medios de comunicación afirmando que se trata de una materia radiactiva que emite radiaciones de origen natural, cuando en realidad se trata de un producto final que presenta radiactividad artificial manipulada industrialmente y convertida en un concentrado artificial muy peligroso.
Recordemos por lo tanto que cuando el lobby nuclear nos habla de radiactividad natural hay que estar alerta.
El lobby nuclear miente y transforma industrialmente millares de toneladas de materias que presentan la radiactividad natural de entrada en toneladas de materia que presentan toneladas de radiactividad artificial al final del proceso. Estas materias se han convertido en algo muy peligroso por el hecho de su transformación industrial que ha concentrado su radiactividad. Tales alteraciones de la naturaleza inicial de la radiactividad natural no tienen nada que ver con la noción de lo que es natural.
La radiactividad es pues aquella que pertenece a la naturaleza, que es producida por la naturaleza, que no ha sido ni alterada, ni modificada, ni falsificada por el hombre.
La radiactividad natural no es peligrosa para el hombre que coexiste con ella desde hace milenios. La radiactividad natural, de la que forman parte los rayos cósmicos, no es suficientemente ionizante para ser nociva a la vida pues no sobrepasa el potencial de restauración del organismo. Un hombre que pasea por una Naturaleza respetada por los científicos y los tecnócratas no tiene nada que temer; una persona NO puede volverse más radiactiva de lo que es por el hecho de la influencia de la radiactividad natural. Por consiguiente NADIE corre el riesgo de contaminarse en una naturaleza virgen. Se pueden permanecer horas, días, meses, años sobre rocas graníticas: no estaremos nunca irradiados de forma nociva debido a ésta estancia. También se puede ir en avión sin temer el efecto de los rayos cósmicos. En éste tema el lobby nuclear hace comparaciones grotescas cuando pretende que el efecto de los rayos cósmicos es de la misma familia que los efectos de las industrias nucleares.
La naturaleza nos da rayos cósmicos y algunos átomos radiactivos dispersados e inofensivos. Nuestro cuerpo contiene en sí mismo una cantidad estrictamente limitada de potasio débilmente radiactivo (K 40) que cataliza reacciones de naturaleza química y biológica indispensables.
Los átomos radiactivos que nos da la naturaleza son inofensivos para el hombre a condición de que los tecnócratas no comiencen a manipular la radiactividad natural, a deslocalizar los átomos radiactivos naturales y a concentrarlos artificialmente en grandes complejos industriales nucleares. En semejante caso estos tecnócratas falsifican, alteran y modifican el carácter natural de la radiactividad del medio y de los suelos y producen radiactividad artificial, puesto que está concentrada artificialmente.
Manipulación de las masas. De ésta forma se ve a millones de personas manipuladas vía los grandes medios de comunicación y la televisión puesto que se les afirma por ejemplo que el metal uranio 238 es natural...Es evidente que nunca se encuentra en la naturaleza pepitas de uranio metálico como se encuentran pepitas de oro.
Para llegar a produce uranio 238 metálico hay que practicar numerosas manipulaciones industriales sobre centenares, véase millares de toneladas de tierra y de minerales uraníferos. La tierra y éstos minerales contienen átomos de uranio 238 evidentemente: pero están dispersos en la masa del globo terrestre y por lo tanto son inofensivos por el hecho de ésta dispersión por una parte y por la pantalla de la masa de tierra que los rodea por otra parte.
Pero...alguien con poder financiero o político, puede dar la orden de extraer átomos bien específicos dispersados naturalmente en los suelos y proceder a operaciones industriales que
tienen como objetivo reagrupar átomos particulares como los del uranio 238, rompiendo deliberadamente las leyes naturales de dispersión a las cuales éstos átomos están sometidos.
Así centenares, véase millares de toneladas de mineral serán extraídas de las profundidades de la tierra y después manipuladas industrialmente por los tecnócratas.
Después el producto final será presentado al gran público vía tv y los medios de comunicación afirmando que se trata de una materia radiactiva que emite radiaciones de origen natural, cuando en realidad se trata de un producto final que presenta radiactividad artificial manipulada industrialmente y convertida en un concentrado artificial muy peligroso.
Recordemos por lo tanto que cuando el lobby nuclear nos habla de radiactividad natural hay que estar alerta.
El lobby nuclear miente y transforma industrialmente millares de toneladas de materias que presentan la radiactividad natural de entrada en toneladas de materia que presentan toneladas de radiactividad artificial al final del proceso. Estas materias se han convertido en algo muy peligroso por el hecho de su transformación industrial que ha concentrado su radiactividad. Tales alteraciones de la naturaleza inicial de la radiactividad natural no tienen nada que ver con la noción de lo que es natural.
La Radioactividad
La radiactividad puede ser:
* Natural: manifestada por los isótopos que se encuentran en la naturaleza.
* Artificial o inducida: manifestada por los radioisótopos producidos en transformaciones artificiales.
martes, 11 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
Àsììcààlààtèè Còòn Lààà Quììmìicàà Dèèl Cààsèèrììòò
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